Regresando a casa


Fueron muchos años los que el alma pasó lejos de casa, los iba contando uno tras otro mientras dejaba que un agujero oscuro consumiera muchas de las alegrías y oportunidades que la vida le presentaba. Le tomó mucho tiempo preguntándose si la ausencia se la merecía o si esta era justa o si precisaba algún tipo de venganza. Así lo pasaba mientras con lo oscuro, aunque pensaba en esconderlo, se dejaba abrumar por los problemas, por la materialidad disfrazada de necesidad y por las autoridades que dictan el curso de los trabajos de la vida.

No se dio cuenta el alma que pasaban cosas buenas mientras jugaba a la supervivencia y un día las dejó tiradas por el más absurdo de los problemas. Una distracción combinada con tontera, se puso en riesgo, no midió el peligro y estallando en enojos le vinieron consecuencias. La autoridad a veces no tiene contemplaciones con quien se siente vulnerable y comienza a hacer las locuras más indeseables. Le pesaron también al alma las sanciones materiales y las subsecuentes deudas.

En la prisión en la que estuvo se encontró el alma a otras muchas que de pesares le dieron ejemplo y aún así quería sentirse más hundida aunque le fuera imposible al compararse con las otras. Ahí se dejó amedrentar por las pruebas que se imponían a su salida, perdió el rumbo, se olvidó de lo que sabía y el misterio de disolver preocupaciones a través de la acción creativa junto con la comunicación de las profundas cuestiones quedó atrás junto con todo lo que más quería.

Se veía ya bien lejos el camino a casa y ya no sabía si emprender el regreso u olvidar todo y dejar los pendientes para mejor ocasión en una nueva vida que no sabía a ciencia cierta si existía. Por lo menos era posible que a sabiendas no cometería los mismos errores, o bien era posible cometer otros de menores consecuencias. Pero no se borran los errores con la inacción bendita y la vida se pasa recordándonos de vez en vez nuestros profundos remordimientos. Había que encontrar la raíz, echarse agua en la cara y buscar ayuda para resolver el problema.



Los símbolos del pasado, aquellos que se creían enterrados por el rencor y la rabia, revivieron con gran fuerza, iluminando el deseo de volver a abrazar lo más sagrado. La música que con lengua y acordes vibrantes llevó al alma a vislumbrar un futuro en el que ahora le resultaba difícil creer, volvió a hacer sentir en el corazón su ritmo, haciéndole comprender el valor de las pérdidas pero también la grandeza de los tesoros escondidos, cuya promesa estaba tan cerca que bastaba con estirar la mano y tomar con amor lo que la vida presenta. Las cimas, los valles y los campos deprimidos son elementos de un único paisaje que tiene más colores que el blanco y negro de una mirada que se abraza a la tristeza.

Se cerró el círculo al decidir emprender el vuelo que conduce de regreso a casa. Ahí donde el alma habita proyectada en un nuevo ser humano que construye su mundo a partir de su propia experiencia. Donde el hijo esperaba al padre nunca olvidado, donde el padre se enlaza por fin al hijo que tanto había extrañado. Bastaba soltar las lágrimas que tras tantos años el alma había acumulado en las visiones de un círculo sagrado que esperaba cerrarse con un abrazo anhelado.

La oscuridad se aleja, el alma regresa a su más puro estado. Ahora está en la casa que le prometieron las visiones del pasado.



Quisiera con este texto expresar todo lo que ha pasado en estos siete meses de ausencia de esta casa que ha sido la comunidad de Steemit, de la que tantas cosas he aprendido y me ha permitido desarrollar en potencial humano. Los asuntos que me han alejado tuvieron su dificultad, pero van quedando en el pasado. Retomar el camino a casa en esta plataforma era otro de la tesoros deseados que he estado recuperando. Hoy, aquí, desde la ciudad de Paulinia, en el estado de São Paulo en Brasil, a todos los que forman esta comunidad, también los encierro en este abrazo.


Imágenes originales

 



@LeVeuf


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