La Unión del Vegetal, un recorrido de encuentros


En un reciente viaje a Brasil tuve una de las experiencias más peculiares que puedan contarse, de esas que te encuentran sin a veces buscarlas. No había querido escribir de ello por mi poco conocimiento pero ciertas pláticas con amigos que pasaban de visita e incluso en lecturas aquí en la plataforma sobre el tema de los grupos y las interacciones entre el individuo y el colectivo desde la perspectiva de Fromm, excelentemente expuestos por @SandraCabrera, me han llevado a reflexionar sobre las impresiones que aquella experiencia me había causado, su contexto y la relación que tiene con el tema de lo gregario del espíritu humano en su encuentro y tránsito por el mundo.

Como sucede con casi todo, hay ciertas formas de grupos en los que el dominio del estatuto grupal supone la total aniquilación de la identidad individual, que la persona cede ante su necesidad de pertenencia o como paliativo ante las tensiones del sentido responsabilidad individual o incluso frente a la soledad. Siempre será necesario para un espíritu estar atento de los entresijos del mecanismo social en los que está inmerso. Por otro lado también existen grupos cuya finalidad es la ayuda mutua en la resolución de problemáticas de salud, económicas, educativas, políticas, ambientales, espirituales, etc. Todo es susceptible de desvirtuarse pero siempre hallaremos esas intenciones particulares que buscan sacar provecho y pasar por encima de los intereses colectivos.



Todo este preámbulo me lleva finalmente a mi experiencia en Brasil y se trata precisamente de mi encuentro con una asociación que está conectada con varios aspectos del prisma humano y también de su relación con el entorno, una experiencia que definitivamente significó un encuentro tremendo con la cultura de aquel país con el que además tengo una fuerte relación pues tengo un hijo viviendo allá. El hecho es que junto con su madre participan desde hace algún tiempo de los encuentros de la Unión del Vegetal, UDV (Centro Espírita Beneficente, União do Vegetal). Y aquí es donde las perspectivas pueden adoptar distintas posiciones y comenzar diversas controversias y es que en el núcleo de esta asociación está la relación con el consumo del té hoasca, mayormente conocido como ayahuasca.

Sobre la ayahuasca hay bastante documentación y claro que hay información en el caso de las contraindicaciones de su uso, sobre todo en los casos en los que sucede una distribución e ingesta irresponsables, sin embargo, buena parte de la información disponible describe también varios usos benéficos que desde los tiempos inmemoriales de la medicina tradicional de los pueblos de la amazonia se han ido encontrando en torno al uso de esta bebida que es en realidad el compuesto del cocimiento de dos plantas conocidas en el caso brasileño como Marirí y Chacrona.

Al parecer los principales artículos que uno puede encontrar se deben principalmente al esfuerzo que, desde grupos de la comunidad indígena, las asociaciones civiles hasta miembros de la comunidad médica y científica, han estado llevando a cabo en Brasil, Perú, Estados Unidos, España, Australia y otros países donde han conseguido la legalización de la bebida para fines religiosos, terapéuticos y tradicionales, sin la posibilidad de comercializarla y bajo la responsabilidad de un consumo controlado. Llamó mi atención la línea de investigación que trata de sus efectos ante la depresión y también en el tratamiento al alcoholismo e incluso a la adicción a drogas sintéticas tan fuertes como la heroína, metanfetamina o el crack, muy comunes y de relativamente fácil acceso y que causan muchos estragos en nuestras sociedades. Este artículo es un buen compendio de estas investigaciones: The pharmacollogy of ayahuasca: A review, Rafael Guimarães dos Santos.



No es que en México no se conozca la ayahuasca, sin embargo está más conectada a ciertos ámbitos relativos muchas veces a charlatanes chamanezcos que mezclan en sus reuniones diferentes tipos de experiencias y sustancias. Este consumo lúdico y muchas veces de atracción turística por cierto que ha tenido consecuencias lamentables de las que uno suele enterarse de vez en cuando. Antes de que la madre de mi hijo me solicitara formalmente el permiso que como padre debía otorgar y sin el cual él no podría registrarse como miembro de la UDV, lo único que yo conocía eran aquellas historias que se contaban de los “hippies” que se meten peyote y hongos, hacen temazcales y también recientemente manejaban la exótica ayahuasca. No es que no tuviera yo noción de la historia y tradición que envuelve a todas estas plantas que son conocidas como enteógenos o plantas de poder, incluso que no conozca algunas de esas plantas que son más comunes aquí en México pero es que de la ayahuasca sí que no tenía ninguna idea. Ahí, teniendo que tomar una decisión orientada es que me dediqué a la búsqueda de información pertinente. Se abrió todo ese panorama que ya antes les comentaba.

José Gabriel da Costa, Mestre Gabriel
(Fuente)

Pero siendo esta una reflexión sobre el sentido comunitario, más allá de la información, lo que me causó más impacto fue la posibilidad de conocer y participar en algunas de las actividades de la UDV en el núcleo de la ciudad brasileña que visité, incluida mi propia iniciación y una sesión bastante especial con motivo del aniversario de la UDV. Y es que la agrupación, que combina lo tradicional, la cultura urbana, lo místico-religioso, lo social y lo humanitario tiene un origen que a la vez de simple por la persona de origen humilde que le dio inicio es a la vez bastante complejo por la cohesión social, interdisciplinaria y de convivencia de multiples estratos culturales y sociales en torno al fin del desarrollo humano en que se ha convertido. Basta revisar lo que hay disponible en línea sobre la UDV para conocer un poco de la vida del Mestre Gabriel, un campesino del Brasil profundo, un tanto malandro como él mismo se describe, que encontró en el chá de hoasca todo un recorrido de ayuda y de procuración del bien comunitario y espiritual que sintió que era tan necesario no sólo en su entorno sino a nivel mundial. En este camino, a través de su lenguaje sencillo y a la vez de sabidurías ancestrales, en torno suyo se fueron juntando desde los 60´s personas de toda índole que se han beneficiado y también que han llevado a esta asociación, plenamente legal, a tener presencia y ser reconocida por su valor internacionalmente.



Mi experiencia fue corta, sin embargo pude reconocer en esta gente, más allá de los efectos conocidos del té y de los aspectos religiosos sincréticos que sin ser ninguna imposición se entrelazan con los estatutos de esta agrupación, cómo es que unos objetivos comunes en torno al cuidado y protección del núcleo de naturaleza, comunidad, familia e individuo pueden llevar a generar mejores condiciones y calidad de vida a partir de una convivencia de calidad en la que se entremezclan las tareas grupales, la organización, la actividad educativa y cultural, la salud física y mental, el cuidado de la naturaleza y la amistad que trasciende las fronteras sociales y culturales de todos los miembros.

Era para mi importante conocer este lugar en el que además mi hijo está creciendo con otros niños y formando las que tal vez serán sus más duraderas amistades, nacidas de esta hermandad. Ellos no participan de las sesiones sino hasta cierta edad, pero tienen una amplia convivencia y actividades durante los días de encuentro, muchos de ellos nacieron en el contexto de esa comunidad. Podría decir que en este caso pude conocer las propiedades de introspección que a partir de estas plantas que son el centro de esta agrupación social-religiosa, llevan a sus miembros en una búsqueda armónica de la resolución de las problemáticas que la vida contemporánea a la que pertenecen les presenta. En ningún momento pretendería yo hacer propaganda de esta congregación que está en varias partes del mundo pero tiene una amplia liga con los componentes culturales específicos de la región amazónica, es simplemente que forma parte de una experiencia que lleva a reflexión y que sin proponérmelo me ha tocado vivir. Al final, al conocer a toda esta gente tengo plena confianza de que es un lugar bastante especial en el que se dirigen con bastante ahínco a aquello que reza su lema: Luz, Paz y Amor.



Por último comparto un video que forma parte de la comunicación institucional de la UDV en el que uno puede darse idea de los logros que la organización ha alcanzado en varios ámbitos importantes, el idioma es portugués pero se entiende bastante bien y combina perfecto con la hermosa música y paisajes de Brasil.



Fotografías del archivo personal.


@LeVeuf


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