“Bifrontalidad” | Reflexiones sobre el flujo de las emociones y el ejercicio teatral


Jano, el dios bifronte.
(Fuente)


Recientemente en el contexto de la clase de actuación hice el planteamiento de un ejercicio cuyos objetivos en apariencia tenía yo muy claros pero no comprendía aún el alcance que podrían tener para el grupo con el que estoy trabajando; en quienes descubrí personas bastante sensibles y con las experiencias, tal vez debidas a su juventud o al ímpetu en cuanto a los procesos nuevos que están viviendo, bien a flor de piel.

El ejercicio busca producir en el actor una serie de reacciones complejas en cuanto a la actividad mental que se está realizando, creando planos de pensamiento diversos que el actor debe equilibrar y mantener durante su presencia en el escenario. Es más o menos conocido entre los ejecutantes de este oficio un concepto que suele denominarse como bifrontalidad, que en sentido estricto consiste en la capacidad del actor de seguir de una manera organizada por lo menos dos líneas de acción y pensamiento, precisas y espontáneas a la vez, una de las cuales tiene que ver con la partitura de acciones, textos y trazos escénicos, posiciones y direcciones en el escenario que el actor realiza en el contexto del montaje de una puesta; la otra línea es la que tiene que ver con las acciones naturales, vivas y orgánicas del personaje de ficción que está representando, el cuál transita por un recorrido de metas, obstáculos y pasiones que lo harán transformarse durante la representación. De la segunda línea podríamos decir que, en términos sencillos, es lo que significa vivir al personaje.

Nunca ha de perderse el actor entre las realidades diversas que implican estas dos líneas de actividad y su técnica deberá de depurarse con el fin de estar preparado para llevar a cabo con profundidad y sentido creativo ambos planos de prácticas y resolución de problemáticas. Podríamos decir que de igual manera el espectador está preparado desde el terreno del bagaje cultural y simbólico por un lado pero también desde el emotivo y vivencial por el otro, a reconocer, identificarse y sacar conclusiones de acuerdo a la lectura que hace de estos dos planos de actividad cuando atiende al trabajo del actor. En corto, el espectador sabe que está en el teatro pero al mismo tiempo está dispuesto a creer en la verdad de lo que ve.



Felipe Carrillo Puerto
Texto y dirección de Pablo Herrero


Pero vamos al ejercicio que destapa la reflexión que ahora comparto. Se trata de presentar un objeto de una gran importancia en nuestro mundo interno. Ya sea por la experiencia que hemos vivido con él, por la carga simbólica que le hemos depositado, por las relaciones con otras personas que a través de él se han dado o incluso por el largo tiempo que con él hemos convivido. Cada participante tenía una primera tarea en encontrar aquel objeto de gran importancia que en algunos casos resultó sencilla y en otros resultó en una reflexión profunda sobre cuál era ese objeto en sus vidas, incluso si existía alguno.

Habíamos comentado que una parte del ejercicio era presentar el objeto, narrando durante el mayor tiempo posible cualquier tipo de detalle por el cual la relación con el objeto se hubiera establecido. Mientras los participantes describían su objeto (partitura previa) debían crear un segundo plano de pensamiento en el que sucediera el recuerdo o la proyección de alguna experiencia (asociación espontánea) que desde mi posición de coordinador les iba sugiriendo al momento.

Las situaciones sugeridas fueron ciertamente unas que cualquiera podría haber vivido, incluso durante la misma planificación del ejercicio fui recorriendo en mi propia experiencia los recuerdos o posibilidades de lo que me proponía sugerirles a los participantes al momento del ejercicio. Son veinte situaciones, el numero de integrantes del grupo:

– ¿Cómo fue aquel momento en que descubriste que te mentían?
– ¿Cómo fue la primera vez que declaraste tu amor por alguien?
– ¿Cuál fue el viaje más impactante que has realizado?
– ¿Cuál fue tu primer contacto con la muerte de alguien cercano?
– ¿Cuál fue la ocasión en que te has sentido más sólo?
– ¿Cómo fue la fiesta más extraña en la que has estado?
– ¿Qué le harías a la persona que más odias?
– ¿Cuál fue la acción más noble que hayas realizado?
– ¿Qué es lo más valioso que ha hecho alguien por ti?
– ¿Cuál fue la ocasión en que tuviste que suplicar por algo?
– ¿Cuál fue la discusión más fuerte que tuviste con tus padres?
– ¿Cuál fue la ocasión en que sentiste el mayor miedo?
– ¿Qué es lo más emocionante o divertido que has hecho con tus amigos?
– ¿Qué hiciste la ocasión en que tuviste más dinero?
– ¿Qué harías si pudieras estar con tu amor platónico o prohibido?
– ¿Cuál fue la decepción más grande que has tenido de alguien?
– ¿Qué es lo más vergonzoso que has tenido que confesar?
– ¿Cuál es la mentira más grande que has dicho?
– ¿Cuál fue la situación más incómoda en la que has estado?
– ¿Cuándo fue la ocasión en que hayas terminado más borracho o actuado más inconscientemente?


Ejercicios de entrenamiento del actor.


Para todos los participantes era permitido hacer preguntas relativas a la presentación del objeto pero sólo el presentador decidía que era lo que revelaba o no en el terreno de las experiencias construidas en el recuerdo o la perspectiva. Los objetivos del ejercicio fueron en principio registrar sensaciones y pensamientos sobre la situación de estar frente a una audiencia que ejerce influencia en el discurso que se va a construir y en qué medida puede sostenerse la sinceridad del discurso propio o se privilegia lo que se piensa complacerá al espectador. Por otro lado se registra cómo funciona la organización de la información que puede enunciarse en torno a un conjunto de experiencias relativas al objeto. Por último era importante el registro que pudiera establecerse sobre la construcción paralela del recuerdo, su claridad, sus elementos de detalle sensorial, espacial, emotivo, su continuidad en el contexto del plano alternativo de la descripción del objeto y las relaciones discursivas, evidentes u ocultas en cuanto a las experiencias que se estuvieran narrando.

Es un tema importante la manera en que el actor, en su propio cuerpo, historia y espíritu, es el instrumento de trabajo de su arte. Donde por un tiempo determinado es capaz de poner su ser a disposición de otro que no está pero que en virtud de su trabajo aparecerá ante el espectador; aunque para que esto pase deberá primordialmente aparecer y entrelazarse consigo mismo.



Littoral, de Wajdi Mouawad
Dirección de Hugo Arrevillaga.


La reflexión en el grupo fue rica en el sentido de las experiencias que tal vez a propósito y otro poco al hilo de la espontaneidad y necesidad del discurso que se estaba construyendo fueron compartiendo de su vida, experiencia, relaciones, decisiones y conflictos internos. Un flujo libre de las emociones es necesario por lo que hubo que insistir en el ambiente de respeto, atención y generosidad que debía existir desde los espectadores hacia quien se estaba exponiendo pero también había que observar el desempeño del expositor en cuanto a su discurso y en cuanto a los procesos de pensamiento que transformaban su presencia a cada momento, generando gestos, actitudes y estados de ánimo diversos y más o menos profundos en cada caso.

En no pocos casos los jóvenes participantes demostraron ser dignos representantes de todas las crudas problemáticas de este mundo, con los conflictos de raíz que desde las relaciones familiares todos conocemos y que nos llevan a crecer con temores, angustia y frustración a cada paso si no decidimos enfrentarlos y/o separarnos de ellos. El principal llamado de los participantes en este ejercicio fue a algo que he de decir que no me estaba esperando. Aunque yo siempre suelo hacer en estos casos un cierre que incluye el relajamiento y conclusión simbólica de cualquier suceso que pudiera acontecer en una sesión de ensayo, algunos estudiantes mencionaron que los sentimientos e imágenes que se produjeron durante el ejercicio los habían estado acompañando durante algunos días, siendo en algún caso un asunto extremo, dadas las condiciones nuevas y cambios que significaba estar iniciando esta carrera.

Humanis Corporis Fabrica
Coreografía de Alfonso García

Siendo actor me he acostumbrado a lidiar con mis situaciones emocionales de muy diversas maneras, principalmente en la realidad económica y laboral que vivo día con día ejerciendo este oficio lleno de fantasía en un país “en vías de desarrollo” y porque a este punto la vida me ha presentado también muy tremendas experiencias. Pero ciertamente me vi asustado ante unos jóvenes ante los que comprendo que hace falta mucha ayuda. De mi lado me queda bien claro el no ser terapeuta en el sentido psicológico, pero sí sé de otras maneras en que los problemas pueden enfrentarse en la exploración creativa y artística y es lo que seguiremos trabajando, la organización del discurso poético de las experiencias que se han vivido para compartirlas como parte de la experiencia universal a la que todos estamos enfrentados.

Aunque no deja de interesarme la manera en que mejor pudiera contribuir a la superación humana de esas conflictivas que a veces dejamos pasar sin verlas. Me pregunté cómo es posible ayudar a alguien que por ejemplo viviendo una soledad profunda, tiene también que representar la soledad en el escenario. Generaciones enteras de actores conocí para quienes representar los problemas de otros era una bendición, tal vez hoy haya que tener mayor atención y saber cómo participar en la resolución de los problemas personales en primera instancia para pasar luego a los creativos. Tal vez sea que las individualidades del mundo cotidiano en sí mismas estén adquiriendo las dimensiones simbólicas de los personajes. Tal vez todo sea sólo una angustia mía y veremos progresos fabulosos en las creaciones de los estudiantes. Finalmente todo es Teatro.

¿Qué experiencias de estas veinte te han tocado a ti, lector, en la vida? ¿Tienes un objeto importante que te acompañe? ¿Cómo lidias con los pensamientos negativos y recurrentes?


Fotos del archivo personal

 



@LeVeuf



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