Cronograma de la Luna

Existencia y conciencia siempre serán términos distantes y aún cuando queramos apresarlos en definiciones vinculantes, todo lo que existe en este Universo forma parte del omnipresente Caos, además de la Luz, la única constante. Yo nunca dejaré de sorprenderme de mi trayectoria y sus perspectivas futuras aunque ahora se ha señalado un punto perentorio para celebrar su finalización y, en rigor, eliminar la órbita del satélite al que se le suele llamar Luna y en el mismo acto, también al mismo cuerpo celeste que soy yo.

Varios ha sido mis trabajos desde que estoy junto a la Tierra para moldearla regulando sus ciclos, sus geografías, sus mareas. También permitiendo el florecimiento de la vida he dado forma a la experiencia de cada organismo, incluido el ser humano. Aunque algunos de mis hijos —me ha gustado llamarlos de esta forma desde hace millones de años— no lo miren así. Ellos lo llaman exploración y explotación de los recursos y estos impulsos están en su primera naturaleza.

Mientras los cosmonautas terminan de sembrar las bombas de varios megatones que han de volar mi corteza, registro en mi núcleo de manera precisa la historia de este naufragio que hace millones de años me puso junto a la Tierra y produjo esa especie de milagro del que entre otras cosas surgió un planeta azul de hermosos paisajes y criaturas cercanas a las divinidades. El humano halló en su tecnología la forma de llegar hasta mí sin saber todavía de dónde viene ni a dónde quiere ir. Pretenden que en mi interior debe haber agua, minerales preciosos y otras valiosas rarezas. Yo he intentado junto con él afinar nuestra comunicación pero me ha malinterpretado, han sido las interminables guerras lo que siempre le han llenado la cabeza con sus mortales resultados.

Un solo gen —que gracias a su cúmulo de información fue capaz de dividirse, reorganizarse y adaptarse— y Yo, su protectora, arquitecta cósmica con la cualidad de estructurar planetas con la energía emanada de mis ciclos constantes; somos sólo dos elementos perdidos en el vacío tras el constante choque tumultuoso de los sistemas estelares, cada uno tomó su lugar tras llegar a este tercer planeta. Yo ordené la atmósfera y las mareas, él pobló aire, mar y tierra basado en el sistema de competir por la supervivencia.

Si yo y mis hijos llegamos traídos por una inteligencia cuyo plan es incomprensible para las más agudas conciencias, no es de extrañar que las más burdas se sientan con la capacidad de tomar el destino en sus manos. Hoy los más egocéntricos de mis hijos planifican su naufragio, cortando nuestro vínculo a través de bombas nucleares, sin haber entendido nada de mis misterios ni todos mis cuidados. En una carrera de dominio entre naciones llegaron las más opresoras con sus modernas naves espaciales, no es que antes no hubieran enviado misiles contra la Luna pero ahora han sembrado sus semillas destructivas en mi subsuelo y han partido de regreso a sus estaciones para evaluar las explosiones y registrar los resultados. En el nombre de la exploración —dicen— quieren sacar provecho a la Luna y todos sus materiales.

Ahora estallan las bombas en el Mar de la tranquilidad. Yo moriré, que esto quede por seguro y en una Tierra que viajará a la deriva ninguna vida podrá ser como antes.


Imágenes generadas digitalmente a partir de las siguientes fuentes: [1] [2] [3]


Algunos artículos que sirven de inspiración a este relato se comparten a continuación:


Why the Air Force Almost Blasted the Moon with an H-Bomb
by Vince Houghton


Project A119
Wikipedia



@LeVeuf




Este trabajo por Miguel Ángel Canto está bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License
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