“La fundamentalista” / “The fundamentalist” | de Juha Jokela | Impresiones sobre la puesta en escena [English inside]

Función de La fundamentalista, Teatro La Rendija, Mérida, Yuc.
Foto: @LeVeuf


El pasado fin de semana tuve la oportunidad de asistir a una de las más destacadas producciones teatrales que se pueden ver en la cartelera nacional en estos momentos, tanto por el texto como por la calidad de los dos actores que mantienen al espectador atento tanto al complejo hilo narrativo como a la diversidad de planteamientos que desde la religión, la filosofía y la psicología lanza esta obra para la reflexión del espectador y análisis de su postura frente a la vida espiritual y las relaciones humanas. Continuar leyendo ““La fundamentalista” / “The fundamentalist” | de Juha Jokela | Impresiones sobre la puesta en escena [English inside]”

Crónica del proyecto Maldonado | (Parte III)


Enlace a los capítulos anteriores (I, II)


III

Acuerdo de confidencialidad


Sabía que de alguna manera Maldonado estaría conectado con los crímenes que tenían de cabeza a la ciudad y ya se habían vuelto noticia nacional —recordaba Ana— pero no podía estar segura solamente por unas posturas extrañas. Había llegado el día de la siguiente sesión y yo me encontraba bastante ansiosa. Me propuse tomarlo con calma sobre todo considerando la suma de dinero que estaba ganando con esas fotografías. Pensé que sería buena idea corroborar que lo que hacía Maldonado correspondía a las imágenes de los asesinatos o si sólo era mi idea. Compré un periódico con varias fotos del último asesinato, si todo coincidía, Maldonado estaría realizando estas posturas en su sillón durante nuestra sesión fotográfica, si no, tendría nuevamente oportunidad de respirar tranquila y dedicarme de lleno al proyecto, que para mí significaba poder recuperarte.

—¿Qué pasaba con las fotos que ibas tomando? —Preguntó Cecilia— ¿No pensaste en mostrárselas a alguien? La voz de la hija tenía un cierto tono de interrogatorio que a Ana comenzaba a sonarle extraño. —No podía —respondió finalmente—, el propio Maldonado me había pedido entregarle hasta el final el paquete de fotos y por otro lado yo no me había encargado hasta ese momento de conseguir un estudio donde realizar el revelado, él me había condicionado a hacerlo manualmente y de preferencia con alguien de mi confianza. —¿No sentiste ni siquiera un poco de miedo de ir a la siguiente sesión? —preguntó Cecilia— Pudiste haberle pedido a tu amiga que te acompañara nuevamente. —Como te dije, no estaba segura de que lo que sospechaba fuera cierto o si me había contagiado yo también de la histeria colectiva por los asesinatos.

Después del último sorbo a la taza de café, Ana se disculpó un momento pues necesitaba ir al baño. Quería también respirar un poco, los sucesos se arremolinaban en su cabeza en medio de una ansiedad creciente por las distintas reacciones que su hija había tenido a lo largo del encuentro. No sabía qué pensar de todo eso pero para este momento no podía tampoco detenerse. Le resonaba la pregunta que le había hecho anteriormente Cecilia, ¿por qué no se habría deshecho de esa caja con todo lo que contenía? Venían a su mente las veces que pensó en hacerlo y siempre surgía alguna situación apremiante que la hacía distraerse del intento, así habían pasado los años sin poder separarse de ella. Le pareció descubrir que en cada uno de estos eventos estaba involucrada Cecilia, como aquella vez que se cortó la mano con las tijeras y tardó tanto tiempo en recuperarse o esa otra en que el llamado del director del colegio le alertó de ciertas actitudes de indisciplina que la niña estaba presentando en el aula. No quiso seguir indagando en esa linea de pensamientos. —Es mi hija —dijo para sí misma—, todo mi mundo se relacionaba con ella. Abrió la llave del agua para mojarse un poco la cara y por fin salió del baño.

Cuando llegó al comedor se dio cuenta de que Cecilia ya no estaba en la mesa, tampoco estaba la caja con la cámara fotográfica, al voltear la mirada para buscarla alcanzó a ver el movimiento de Cecilia que se encontraba tras ella, habría jurado que se encontraba de frente a una de las paredes, con el cuerpo haciendo presión contra esta. Ana terminó de girarse hacia ella pero Cecilia estaba de frente mirando a su madre, quien tras un silencio en el que regresó el temblor en sus manos, se atrevió a preguntar —¿Dónde está la caja? A lo que la hija respondió levantando lentamente la mano y señalando la mesa, estaba en el mismo lugar, frente a la silla en la que Ana había estado sentada.



—Debes terminar de contarme la historia encerrada en esas fotografías, mamá —decía Cecilia con voz calmada—. Tienes que liberar esa carga que tanto te ha atormentado todo este tiempo. ¿Qué pasó en tu sesión con Maldonado? ¿Hizo su ritual con las posturas de las imágenes de los asesinatos o fue sólo tu imaginación la que te estaba haciendo bromas macabras? —Cecilia, ¿qué te pasa? —Preguntó Ana angustiada— ¿Por qué me hablas de esa manera? Cecilia con una sonrisa conciliadora que buscaba tranquilizar un poco a su madre, le dijo de aquella misma manera pausada —No es nada mamá, es sólo que ya me tienes muy intrigada. Ven, no estés nerviosa. Siéntate, sígueme platicando —le decía mientras la llevaba de la mano nuevamente a la mesa.

—Ese día Maldonado hizo exactamente las posturas del último cuerpo que habían hallado —se atrevió por fin a continuar Ana, decidida a terminar por fin aquel trago amargo—. Ya no tenía ninguna duda de que estaba plenamente relacionado con aquellos crímenes, él o la supuesta familia a quienes pertenecían los muebles que estábamos fotografiando, probablemente eran los dueños también de aquella casa. No pude esconder mi nerviosismo durante la sesión, me preguntó si me encontraba bien, continuaba con su trato seco y formal, incluso me propuso continuar la sesión al día siguiente. Yo no quise dar ningún motivo de desconfianza así que le dije que podíamos continuar. Me dijo que cualquier problema que tuviera que no dudara en comunicárselo. Él, que casi no hablaba me sorprendió comentando que entendía que la ciudad era un caos por las noticias de los crímenes, me dijo que esperaba que todo estuviera bien conmigo y mi familia. Aunque sentí un sudor frío en la espalda, yo no le respondí nada, sólo le pedí que continuáramos. Las siguientes tomas, durante sus posturas en el tercer sillón no dejaba de mirarme, aunque parecía tranquilo, su mirada era penetrante. Terminamos la sesión y me dijo que hasta ahora no sabía cuando continuaríamos, que me hablaría por teléfono para agendar una fecha próxima, me pagó y me fui lo más rápido que pude.

—Unos días después —continuó Ana— me encontré con el abogado que estaba llevando mi demanda, me dijo que debería dejar un tiempo mi caso pues una de las familias de las víctimas de los famosos asesinatos había contratado sus servicios como investigador, ya que la policía simplemente no había podido encontrar ninguna respuesta hasta el momento. Estaba por recomendarme con un colega suyo y yo no sé si para no perder sus servicios o por la presión y angustia en las que me encontraba en ese momento dije como por inercia que yo sabía donde vivía el asesino. El abogado cerró la puerta de su despacho, me sirvió un vaso con agua y se sentó en el sillón de su escritorio. Me preguntó qué era lo que yo sabía. En ese momento se rompió toda la confidencialidad que hasta el momento había guardado sobre el proyecto de Maldonado.



Edición digital a partir de las siguientes fuentes como referencia:

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@LeVeuf




Este trabajo por Miguel Ángel Canto está bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International License
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De paseo por las “tripas” del teatro


En unos días estaremos retomando algunas funciones de la obra Salomé, de Oscar Wilde, que bajo la adaptación y dirección de Paco Marín se presentará en el Teatro Peón Conteras de la Cuidad de Mérida, Yucatán, México. Hace un par de días tuvimos oportunidad de ensayar en el Teatro, previo a la función, cosa que es de mucho aprecio considerando que es uno de los teatros más ocupados de la ciudad. Además de aprovechar para el ensayo, yo también aproveché para hacer un registro fotográfico de algunos aspectos del ensayo vistos desde las “tripas del escenario”. La magia se hace enigmática a través de la fotografía en blanco y negro, que además de todo le ayuda un poco a la cámara de mi teléfono, que no se porta muy bien en los ambientes oscuros con los colores. Valdrá la pena compartir después algunas tomas de la función, de frente y ya con luz plena. Continuar leyendo “De paseo por las “tripas” del teatro”

Crónica del proyecto Maldonado | (Parte II)


Enlace a la (Parte I)

 


II

La temporada del asesino

 


Ana tuvo que armarse de valor para preguntarle a su hija qué era lo que había visto, no estaba preparada para que el recuerdo de una niña de tres años estuviera tan vivo en la mujer que ahora era su hija. Ella misma había mantenido alejado la idea de que lo que se encontraba oculto en aquella cámara fotográfica tuviera aún tanta fuerza como para despertar los recuerdos de su hija. —Cecilia, ¿qué es lo que viste exactamente? —Le preguntó finalmente a su hija—. Me vi en medio de un círculo formado por los cinco sillones, estaba todo oscuro sin embargo mi sillón estaba muy iluminado, como si la luz de un flash se hubiera congelado en el tiempo cuando me tomaban una foto —respondió Cecilia—. Cuéntame qué pasó, madre. Continuar leyendo “Crónica del proyecto Maldonado | (Parte II)”

Crónica del proyecto Maldonado | (Parte I)

I

El secreto en la caja


¿Cómo comenzar a contarte todos esos secretos que siempre has querido saber desde que te encontraste con esta caja? —Se preguntaba Ana frente a su hija mientras le servía el café—. En la memoria se me confunden algunas cosas, aunque por más que he querido no lo he podido olvidar, todo eso fue hace ya como treinta años. Tú ahora ya tienes treinta y tres. Vivíamos en otro país, era yo más guapa y mucha gente me tomaba fotos; un par de fotógrafos un tanto famosos incluso expusieron trabajos conmigo como modelo, fue en alguno de esos eventos donde lo vi la primera vez, Eugenio Maldonado. Ya que insistes te voy a contar el momento más horrible de mi pasado. Continuar leyendo “Crónica del proyecto Maldonado | (Parte I)”

“Bifrontalidad” | Reflexiones sobre el flujo de las emociones y el ejercicio teatral


Jano, el dios bifronte.
(Fuente)


Recientemente en el contexto de la clase de actuación hice el planteamiento de un ejercicio cuyos objetivos en apariencia tenía yo muy claros pero no comprendía aún el alcance que podrían tener para el grupo con el que estoy trabajando; en quienes descubrí personas bastante sensibles y con las experiencias, tal vez debidas a su juventud o al ímpetu en cuanto a los procesos nuevos que están viviendo, bien a flor de piel.

El ejercicio busca producir en el actor una serie de reacciones complejas en cuanto a la actividad mental que se está realizando, creando planos de pensamiento diversos que el actor debe equilibrar y mantener durante su presencia en el escenario. Es más o menos conocido entre los ejecutantes de este oficio un concepto que suele denominarse como bifrontalidad, que en sentido estricto consiste en la capacidad del actor de seguir de una manera organizada por lo menos dos líneas de acción y pensamiento, precisas y espontáneas a la vez, una de las cuales tiene que ver con la partitura de acciones, textos y trazos escénicos, posiciones y direcciones en el escenario que el actor realiza en el contexto del montaje de una puesta; la otra línea es la que tiene que ver con las acciones naturales, vivas y orgánicas del personaje de ficción que está representando, el cuál transita por un recorrido de metas, obstáculos y pasiones que lo harán transformarse durante la representación. De la segunda línea podríamos decir que, en términos sencillos, es lo que significa vivir al personaje. Continuar leyendo ““Bifrontalidad” | Reflexiones sobre el flujo de las emociones y el ejercicio teatral”

La fiesta de cumpleaños


Nunca me han gustado los cumpleaños, ni los míos y ni los de los demás, nada de ese barullo alegre de felicitaciones me hace feliz. Mucho menos que me organicen fiestas, se podrán imaginar. Hoy no sé si eso podrá ser mi condena o mi salvación. Sabía que no debía haber salido de mi casa aquella noche en que me invitaron al Pipiripau.

Se celebraba el cumpleaños de un amigo del trabajo, una noche entre semana, nada particular. Había que llegar al lugar para tomar un par de cervezas y supuestamente “mover un poco el bote”, cosa que nunca me ha gustado por lo demás. Pero ahí salgo esa noche dispuesto a acompañar un rato a mi amigo a esta celebración por la que lo veía tan emocionado. Me preocupaba más bien la jornada laboral al día siguiente desde temprano. Continuar leyendo “La fiesta de cumpleaños”

La Unión del Vegetal, un recorrido de encuentros


En un reciente viaje a Brasil tuve una de las experiencias más peculiares que puedan contarse, de esas que te encuentran sin a veces buscarlas. No había querido escribir de ello por mi poco conocimiento pero ciertas pláticas con amigos que pasaban de visita e incluso en lecturas aquí en la plataforma sobre el tema de los grupos y las interacciones entre el individuo y el colectivo desde la perspectiva de Fromm, excelentemente expuestos por @SandraCabrera, me han llevado a reflexionar sobre las impresiones que aquella experiencia me había causado, su contexto y la relación que tiene con el tema de lo gregario del espíritu humano en su encuentro y tránsito por el mundo. Continuar leyendo “La Unión del Vegetal, un recorrido de encuentros”

Purgatorio del rencor, la vida serena en un cuento macabro

I

Siempre me gustó desafiar al peligro, en fin que soy del tipo que se lanza como le da la gana al arrollo vehicular sin siquiera mirar mientras los autos se detienen temerosos. Me solía subir en los edificios más altos y me quedaba ahí colgado en los últimos pisos sin que me escurriera una gota de sudor frío. Soy aficionado a todos los deportes extremos y también los de combate cuerpo a cuerpo. Incluso varias veces me he metido al ruedo con toros de más de media tonelada, no es que me gusten las corridas, es sólo que me gusta arruinarles la fiesta a los toreros; hasta ahora me he librado por puños y piernas de guardias, policías y hasta soldados. Continuar leyendo “Purgatorio del rencor, la vida serena en un cuento macabro”